Y vuelvo a mirarte en esa foto, tan perfecta como ningún poema que le dé
un vuelco a tu corazón y lo despierte del coma. Suspendida en el tiempo y el
espacio como cuando se deja atrás la ropa y nadie es nadie mientras se funden los
nombres en la piel como un tatuaje, el que nos recuerda, y yo aguantando el peso
del reloj yendo al mismo lugar donde mueren y renacen los días.
Y vuelvo a mirarte en esa foto, a los
ojos, sin lágrimas, con todo el brillo dentro envasado al vacío como un espejo
del alma. A tu boca tranquila y sin gritos, con los labios abriendo una sonrisa
con ganas de comerse el mundo con los dientes. Tu boca que parece a punto de
salir y despegarse y hablar palabras que jamás dirán.
Y el aire está muerto ahí fuera y hay algo muy vivo aquí dentro. Ya ha cambiado la primavera
con el viento llevándose olores, haciendo que entre el verano con
el terral quemando todas las flores. Llevémoselas a los que murieron como un
regalo, como signo de respeto, por lo que son, por quienes y lo que fueron.
Y una vez más vuelvo a mirarte en esa foto que el tiempo pondrá amarilla.
Y vuelvo a mirarte en esa foto
Y vuelvo a mirarte en esa foto…
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